Echando en Falta

BAJO EL MISMO CIELO OPINIÓN

Bajo el mismo Cielo

Inmaculada Rafallo

2020 se antojaba extraño
para todos por igual
sin distinciones
sin piedad…

Aquel año que parecía perfecto
redonda cifra
perfección inusual
se transformó en encierro
en dolor y en miseria.

Apenas arrancaba
la primera hoja del calendario
y ya todo se desvanecía
igual que si no hubiera días, meses y años.

El tiempo pasaba absorto
la noche y el día se repetían
sin aliciente ninguno
más que el de esperar una salida.

Los abrazos se acumulaban
los besos se enmudecían
y en las agendas se agolpaban
quehaceres para después.

Y mientras,
una televisión inundada
de blasfemias, bulos e injusticias
que iban calando la piel.

Y mientras,
ojos cerrados que nunca más se abrirán
despedidas inciertas a quienes se esfumaron
duelos irrealizados que duelen más aún si cabe.

Mascarillas, guantes y geles
desinfección, obsesión
malestar general
miedo en las personas.

Guardando las distancias
colas infinitas
nada de contacto
compras con prisa.

Videollamadas en grupo
padres, hermanos, familia
amigos quedando a las ocho
para tomar algo en pandilla.

Cada uno desde casa
balcones disfrazados
bingos improvisados
con premios de atún en latas.

Y pasó marzo, pasó abril
mayo florido se pasa
y en medio de la desagracia
también nos despedimos de ti.

Y no habrá romerías
ni jolgorio de tamboril
ni patios con sus cruces
mayo se irá más silencioso
que nunca.

Y seguimos en la incertidumbre
de cuánto más durará
aguardando a ese abrazo
de papá y de mamá.

Y seguimos anhelando
soplar las velas unidos
compartir la tarta
y un café entre el ruido
de una plaza abarrotada
de abuelos y de niños.

Y ahora valoramos la vida
esa que se nos pasa
deprisa
entre discusiones y ambición
entre porfías y gastos
entre ansiedades y disgustos
por ser los primeros, los más.

Ahora valoramos lo simple
lo austero y lo barato
lo poco, lo bueno y lo dulce
lo sincero y lo sencillo
lo solidario, lo de corazón.

Ahora valoramos al vecindario
el sonido de los platos a la hora de comer
de cientos
que se reunían en casa.
El bajar el volumen de la televisión
porque nos volvemos locos.

Ahora añoramos los colchones en el suelo
porque somos más de los previstos
aposentos improvisados
para pasar la noche de primavera
con esos primos que llegaron a visitarte.

Ahora añoramos la tajada de sandía
que recorre todas las manos
en una larga mesa familiar
donde almorzamos el fin de semana.

Ahora echamos en falta el olor a pasto quemado
de aquel vecino del pueblo
que acondiciona su huerto
para sembrar calabacines, tomates y melones
y nunca está satisfecho
con tal labranza.

Ahora echamos en falta el paseo en bici
un sábado por la mañana
para ir todos juntos a comer en medio del campo
cual restaurante de lujo.

Y así, añorando, echando en falta
y valorando lo que no tenemos
pasamos el tiempo, los meses
la vida
y cuando nos damos cuenta
toca echar en falta
de nuevo
otras cosas
otros lugares
otras personas.

Por si acaso algún día lo olvido
todo esto es lo que echo en falta
con lo que me basto para sonreír
con lo que me siento plena;
con los míos,
con el olor de mi sitio
con el sonido de sus cosas
con el runrún de su gente.

Por si acaso lo olvido
mientras el tiempo pasa
echando en falta…

Inmaculada Rafallo Bautista.

2 comentarios sobre «Echando en Falta»

  1. Felicidades Inma. Te ánimo a seguir compartiendo este espacio con los seguidores de Trigueros Noticias. Deseando ver el siguiente. Ánimo

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