Los empresarios de Trigueros resisten al Covid: los negocios se adaptan para sobrevivir a las nuevas restricciones

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El cierre perimetral y las restricciones horarias impuestas por la Junta de Andalucía para la contención del virus han levantado la polémica estos días en los distintos sectores de la economía onubense.

En especial, los hosteleros y comerciantes, cuyos negocios son entendidos por la Administración como ‘no esenciales’, han recibido la noticia como un «duro golpe».

Ahora tienen que cerrar a las 18 h., «y eso teniendo en cuenta que el tramo horario de mayores transacciones va desde esa hora hasta las 20 h. de la tarde», cuentan los propietarios de comercios.

Los bares y restaurantes (a excepción de aquellos con pedidos y envíos a domicilio) también padecen esta situación. De cara al Puente de Diciembre y en el preámbulo de las fechas navideñas no tienen otra alternativa que abrir desde bien temprano y de manera ininterrumpida, hasta las 18 h., para poder paliar las pérdidas.

En triguerosnoticias.es hablamos con algunos empresarios triguereños para conocer cómo están viviendo este difícil momento.

Ángel Díaz Cruzado, propietario del Bar el Molino, en Trigueros, asegura que cerrar a las 18 h. anula las cenas, lo que supone una gran pérdida de beneficios para muchos hosteleros. 

«En nuestro caso, nos hace daño pero no tanto como a otros. Solemos trabajar más durante el día. Pese a todo se notan las pérdidas. 

En cuanto a los horarios, nos afecta sobre todo en la hora de apertura. Solíamos recibir a la gente en los desayunos desde muy temprano. Ahora, con el toque de queda establecido hasta las 7 h. de la mañana, perdemos el café de muchos clientes que solían venir antes de ir a trabajar», lamenta.

Igualmente, José Antonio Benítez, de D’Benis nos cuenta que esta situación la están llevando «como pueden».

«La gente está cansada de que tengamos que cerrar a las 18 h. cuando el toque de queda está establecido desde las 22 h». No tiene sentido. La hotelería tiene que estar abierta hasta que comience el toque de queda», critica.

Confiesa que es duro lo que estamos viviendo, porque muchos se quedarán en el camino, «si no tienen hechos los deberes y no disponen de un respaldo ni una trayectoria como la que nosotros tenemos desde hace años», cuenta.

Pese a todo, en este negocio triguereño también han sabido reinventarse.

«Estamos abiertos ahora desde bien temprano, ofreciendo el desayuno, el almuerzo y estando de manera ininterrumpida hasta las 18 h. El estar esas 6 horas a tope nos va a salvar, sobre todo, los fines de semana».

Ante las circunstancias en D’Benis lo tienen claro: «no podemos venirnos abajo emocionalmente. Tenemos que adaptarnos al día a día con ánimo y seguir resistiendo con lo que se nos viene, sacando el lado bueno a la pandemia», explica.

En cuanto a los comercios de Trigueros, también se adaptarán a la normativa vigente «de la mejor manera posible». Loli García Portillo, propietaria de Ana Portillo Moda, Calzado y Complementos, afirma que acatarán las normas para dar ejemplo de responsabilidad a la ciudadanía, pero tienen sus dudas de la eficacia que tienen estas restricciones, ya que existe una brecha importante entre los comercios y servicios esenciales y los que no lo son.

«Creemos que existe el mismo riesgo de contagio en una tienda de juguetes que en una zapatería o una tienda de muebles. Son épocas de regalar todo y por esta razón creo que cualquier comercio, sobre todo en esta fecha, tiene derecho a permanecer abierto más allá de las 18 h. de la tarde».

La empresaria no le encuentra explicación a que el comercio tenga que echar el cierre tan temprano «y que la gente pueda seguir deambulando por las calles hasta las 22 h.».

Sea como sea los negocios de Trigueros siguen resistiendo a las dificultades de la pandemia. Desde el Ayuntamiento ya se encuentran en conversaciones con la Asociación de Empresarios (ADET) para lanzar, próximamente, una nueva campaña de apoyo al comercio local.

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