Las Capeas de Trigueros llegan a la Sala de la Provincia a través de la exposición ‘Finibus Onubae’

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La Sala de la Provincia acoge la exposición ‘Finibus Onubae’, -‘Territorios de Huelva’, en latín-, de la Asociación Taller de Arte la Escalera.
 
La muestra, que retrata en ocho murales algunas tradiciones, fiestas, costumbres y oficios más arraigadas de las de la provincia de Huelva, tales como ‘El Rocío, marisma y fe’; ‘Ayamonte, Semana Santa’; ‘San Bartolomé, puerta andevaleña;’ ‘Trigueros, capeas‘; ‘El Condado, las viñas milenarias’; ‘El Cerro, la romería’; ‘Isla Cristina, marinera’ y ‘Lepe, Romería de la Bella’.
 
Una exposición que se puede disfrutar desde casa:  http://bit.ly/3tR6DXA o de manera presencial, ya que las obras de arte estarán abiertas al público hasta el 3 de abril en la Sala de la Provincia de la Diputación de Huelva.

Es un espectáculo único donde queda patente la gran conexión entre el Dolmen de Soto y la astronomía.

Sin embargo, la pandemia, también ha obligado a posponer uno de los eventos estrella de la programación cultural y turística de Trigueros.

‘El milagro del sol’ en el Dolmen de Soto no podrá disfrutarse este año por motivos de seguridad ante el coronavirus. Sin embargo, en triguerosnoticias.es rememoramos este acontecimiento único, que solo ocurre dos veces al año (primavera y otoño).

Se trata de un ritual de adoración al sol con carácter ancestral que se ha seguido conmemorando año tras año. Coincidiendo con los ortos solares en los Equinoccio de primavera y otoño, el sol se convierte en protagonista de este mágico y especial momento en el Dolmen de Soto. 

El Ayuntamiento de Trigueros (desde su Concejalía de Turismo) prepara cada año un amplio programa alrededor de este fenómeno en el que los asistentes pueden vivir la entrada de una nueva estación (otoño o primavera) y contemplar los primeros rayos de sol desde el inigualable conjunto megalítico.

Este ritual prehistórico constata el conocimiento pleno sobre los astros, el cielo y la propia naturaleza pues, es imposible explicar, como sin ningún tipo de instrumentación o adelanto tecnológico, pudiesen calcular de manera tan exacta esa orientación perfecta para que el sol recorra los 21 m de galería alcanzando la zona más profunda del Dolmen.  

La actividad de El Milagro del Sol no sólo se ciñe al momento del amanecer. Comienza varias horas antes, en plena madrugada. Junto a los miembros de Platalea, los asistentes adquieren primero unas breves nociones astronómicas.

En esta actividad, no sólo se conocerán las diferentes constelaciones y sus historias mitológicas, también el nombre y la importancia de las principales estrellas del firmamento. Y, lo que es más importante, los cambios que el cielo ha experimentado desde que el Dolmen se construyó –hace 5.000 años– hasta ahora.

Después, toca conocer el dolmen por dentro. No sólo su fisonomía, sino también su historia y las características que lo convierten en uno de los monumentos megalíticos más importantes de toda Europa. 

Pero la jornada no concluye aquí. Tras el ritual de ‘El milagro del Sol’, los asistentes se trasladan además hasta Trigueros donde suelen tomar un desayuno típico triguereño en el Claustro del antiguo Convento del Carmen. Tras ello, comienza una interesante visita guiada monumental por Trigueros, a cargo de Mari Carmen Rafallo, dinamizadora turística del Ayuntamiento de la localidad.

“El Milagro del Sol es toda una aventura. Ya el propio horario de la actividad entraña algo extraordinario. Normalmente, el guarda y yo solemos estar en el Dolmen sobre las 5 h. de la madrugada. Es llegar en plena noche, incluso el trayecto desde Trigueros hasta el dolmen se hace especial. La gente cuando llega suele venir a ciegas, pero al final siempre agradece la experiencia. Yo suelo recibirlos, comprobar que todos traen su reserva, controlar el grupo y presentar la actividad. Posteriormente es Platalea la que se encarga de dirigir la actividad de astronomía y de entrar con ellos en el Dolmen. Yo mientras suelo quedarme fuera y disfruto del amanecer desde el exterior del Dolmen, sentada en su túmulo y la verdad es que también es algo maravilloso”, cuenta Mari Carmen Rafallo a este diario.

“Son días intensos (repetimos la actividad durante tres días), pero merece muchísimo la pena. La pandemia o, incluso, las inclemencias meteorológicas, nos han obligado a no disfrutar de estos últimos equinoccios y es un poco frustrante, ya que todos están esperando ese momento con ansias e incluso reservar la plaza es complicado, ya que el aforo es limitado”, lamenta.

Espera que muy pronto se pueda volver a disfrutar de este programa que tanto interés suscita en la gente. “Incluso han venido personas de fuera de Andalucía a disfrutar de esta experiencia tan única y singular”, explica Rafallo.

“Verdaderamente es algo mágico que muy poca gente puede vivir. Preparar una actividad como esta es todo un privilegio, algo mágico. Te bañas en la luz del sol en el interior del Dolmen. Es un ritual de culto al sol que 5.000 años después te eriza la piel al observar cómo el sol se adentra en la profundidad del dolmen, hasta su punto más oscuro, y cómo en ese momento el sol te permite ver con total plenitud todos los grabados que integran el dolmen”, relata la dinamizadora turística del Ayuntamiento.

Además, coordinar este evento le ha permitido a Mari Carmen establecer lazos con muchos visitantes, en ocasiones, hasta a nivel personal: “gente que ha disfrutado mucho, que repite y que te agradece enormemente el trato. Recuerdo, por ejemplo, a una familia de Tavira que vinieron en una ocasión. Primero vino el matrimonio y, al año siguiente, volvió a repetir él con su hija. Como su mujer no pudo venir (porque se habían quedado sin entradas) me trajeron en su nombre un azulejo muy bonito de recuerdo. A los dos años siguientes volvieron a repetir en el dolmen y volvió a traerme otro detalle de su mujer, que hace manualidades con azulejos. Son lazos muy bonitos que llegan al corazón”, explica emocionada.

Por su parte, Irene Montiel, concejala de Turismo, también ha sentido que, por la pandemia se haya tenido que suspender, de nuevo, la actividad. Pero ha aprovechado para invitar a todos a que, cuando vuelva la normalidad, se acerquen hasta Trigueros para impregnarse de sus monumentos y su gastronomía: “Tendremos que esperar al año que viene para volver a disfrutarlo pero animo a todos a que visiten el Dolmen de Soto, al igual que el pueblo de Trigueros y que sigan todas las programaciones culturales que preparamos entorno a este enclave de arte rupestre prehistórico de incalculable valor”.

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