Un banco en el sendero

BAJO EL MISMO CIELO

Bajo el mismo Cielo

por Inmaculada Rafallo

Está solitario el banco
donde se sentaba el abuelo,
está solitario
vacío
pero lleno de recuerdos.

En las tardes de verano
sentado con sus compañeros
miraban al horizonte
inventando mundos nuevos.

Recordaban aventuras
de sus tiempos de zagales
y criticaban la frescura
hoy en día
de los chavales.

Apoyados en el garrote
y con espesa compostura
sin prisas
toda la tarde
recordaban aventuras.

Y caía el sol a sus espaldas
mientras sacaban un pañuelo
y sus lágrimas se secaban
espantando sus recuerdos.

Al otro día lo mismo
aludían a sus nietos
la más grande está estudiando
y el más chico está hecho un penco.

No quiere hacer nada de nada
¡ay si fueran nuestros tiempos!
a la mili lo mandaba
que lo pondrían derecho.

Y de nuevo se sacaba
el abuelo su pañuelo
al recordar el servicio
y a sus quintos que murieron.

En el aire sus historias
en el banco su silencio
al pasar ahora he notado
y algo gritaba por dentro.

La hierba ha crecido libre
tendrán un destino incierto
a juzgar por la sierra
que utiliza el jardinero.

Las hojas han caído libres
para un mayor descontento
pisadas por nuestros pasos
tristes unos
otros contentos.

Y el banco sigue aquí
firme
solo lo visita el viento
extraña a los abuelitos
aquellos aventureros.

Aguarda a nuevas historias
a lágrimas y a pañuelos
a esa espesa compostura
inventando mundos nuevos.

Y así transcurre la vida
unos marcharon
otros vinieron
pero permanece la esencia
de ese banco en el sendero.

3 comentarios sobre «Un banco en el sendero»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.